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-¡Bien! -retumba la voz de Zahda cuando llegas al otro lado del foso-. Eres valiente. Pero me pregunto si también tienes cerebro. ¡Ja, ja! Pronto lo veremos
La voz te trae a la mente la imagen de Lord Zahda sentado en su trono de oro, con el objeto que tú buscas, la Piedra de la Ciencia de Herdos, suspendido en el aire sobre él. Estás resuelto a sobrevivir en ese maldito laberinto y escapar de él. Si pudieras hallar la forma de volver al Salón del Trono de Zahda, el éxito de tu misión estaría a tu alcance.
Avanzas por el pasadizo que se aleja del foso, pensando con desánimo en los problemas y peligros que aún te esperan. Uno de estos problemas se te presenta al doblar el siguiente recodo.
