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Después de varios intentos, logras por fin encender una llama, que arde despidiendo brillante luz, pero pronto se apaga al consumir rápidamente el poco oxigeno que queda dentro de la burbuja. Comienzas a ahogarte y desesperado te desgarras la garganta y el pecho mientras caes de rodillas en esta tumba transparente y sin aire.
Tu vida y tu misión encuentran aquí un trágico final.
