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Te encuentras a unos tres metros de la arcada cuando un grito estremecedor te sobresalta y te obliga a mirar por encima del hombro la terrible escena. Tres criaturas, tan altas como seres humanos, pero con una reluciente piel negra, desgarran al guerrero en un enfrentamiento encarnizado. El ruido de huesos rotos y carne arrancada te hace temblar y, al ver cómo las criaturas se tragan enteros los miembros del guerrero muerto, se te revuelve el estómago sin que puedas controlarlo. Las necrófagas criaturas gruñen de satisfacción, abriendo desmesuradamente las mandíbulas para devorar su festín. Después sus fieros ojos se fijan en ti, causándote un miedo irreprimible. Cegado por el pánico, das media vuelta y huyes hacia la oscuridad de la arcada.
