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Un poco más adelante llegas a otra escalera de piedra. Esta está intacta y asciende hasta lo que parece la entrada de una cueva en la pared de rocas escarpadas. No puedes seguir recorriendo la playa, pues te lo impide un promontorio. Además, el tiempo está empeorando por momentos y debes resguardarte de la tormenta que se avecina.
Cuando alcanzas la entrada de la cueva, estalla la tormenta. Un viento cargado de lluvia te azota despiadadamente y los truenos hacen retemblar el suelo. El débil resplandor verdoso del escudo de energía es la única fuente de luz, por lo que entras con precaución en la cueva. Pronto la oscuridad se hace total y tu avance se vuelve cada vez más penoso.
Si tienes una Esfera de Fuego de Kalte, una Linterna o una Antorcha y Yesca, pasa al 49.
Si no tienes ninguno de estos objetos, pasa al 277.
