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Al introducir la Llave en el diminuto ojo de la cerradura, los dedos te tiemblan. Oyes un ruido como de viento impetuoso y después, de repente, la Llave desaparece (tacha este objeto especial en tu Carta de Acción). Sin hacer ruido, la gran puerta se abre, dejando al descubierto una cámara de lisas paredes de piedra. Entras en ella y, cuando la puerta se cierra, descubres una culebra enrollada en el suelo. En su cuerpo escamoso tiene grabado el número 123. Anota este número en el margen de tu Carta de Acción; puede serte de utilidad más adelante en tu aventura.
Al lado de la puerta cerrada, en un anaquel colgado del techo, hay una Lanza y una Estaca. Ambas armas se encuentran en un estado sorprendentemente bueno a pesar del aire húmedo y caliente de la cámara. En la pared opuesta de ésta se abren dos túneles iluminados con antorchas: uno se dirige hacia el norte y el otro hacia el este.
Si posees la Disciplina del Magnakai del Sentido de Orientación, pasa al 139.
Si decides entrar en el túnel que conduce al norte, pasa al 187.
Si prefieres internarte en el túnel que conduce al este, pasa al 101.
