Muerte en el Castillo

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Te abres camino a través de una intrincada red de pasadizos y cámaras vacías. Dos veces tienes que esconderte cuando aparecen inesperadamente grupos de guerreros protegidos con negras armaduras. En un primer momento crees que son Drakkarim, los malvados humanos que sirven a los Señores de la Oscuridad de Helgedad, pero sus brazos anormalmente largos y los rabos que les balancean en la espalda pronto disipan ese temor, sustituyéndolo por otro mayor.

Después de bajar una estrecha escalera de caracol llegas a una cámara pequeña, pero opulentamente decorada. De sus paredes penden bellos tapices, que no han sido dañados por la humedad que impregna los niveles superiores de la fortaleza. Parece que la cámara no tiene otra salida y estás a punto de retroceder, cuando descubres una pequeña puerta camuflada en un rincón.

Si quieres abrir la puerta, pasa al 256.

Si decides examinar más detenidamente los tapices, pasa al 305.

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