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Las pisadas se detienen y un penetrante chasquido, como el de un látigo, hiende el silencio. En tu rostro aparece un verdugón rojo que va desde la sien hasta la barbilla y que te hace gritar de dolor y de sorpresa (pierdes 3 puntos de RESISTENCIA). Sientes la presencia del enemigo que te ha infligido esa herida, pero no puedes verlo.
Si intentas defenderte del invisible atacante, pasa al 257.
Si decides retroceder corriendo por el corredor, pasa al 64.
Si prefieres arriesgarte y saltar al foso, pasa al 275.
