Muerte en el Castillo

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La arena está inesperadamente caliente y, a medida que avanzas entre las piedras esparcidas por la playa, tus botas comienzan a quemarte de una forma inaguantable. Unos pocos metros delante de ti ves una hilera de piedras que sobresalen de la arena y que conducen hacia una fisura abierta en la escarpada pared.

Si decides saltar sobre la superficie de la piedra más próxima, pasa al 177.

Si prefieres evitar las piedras y seguir caminando por la abrasadora arena, pasa al 104.

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