294
Una vez encima de la plataforma de hierro ves a tus pies el laberinto, que se extiende como la corteza de un enorme cerebro. En cada una de sus cámaras acechan los peligros que la imaginación diabólica de Lord Zahda ha ideado. Sobre el laberinto hay una red de pasarelas de conexión, suspendidas de gigantescas cadenas que se pierden en la oscuridad.
Corres por la pasarela de hierro hacia una escalera que desciende hasta un arco más allá del muro que forma el límite exterior del laberinto. Mientras tanto, oyes una campana de alarma que resuena en el vasto espacio sobre ti: tu escapada no ha pasado inadvertida. Del arco arranca un corredor abovedado que conduce a una bifurcación.
Si posees la Disciplina del Magnakai del Sentido de Orientación, pasa al 330.
Si quieres seguir por el pasadizo de tu derecha, pasa al 92.
Si prefieres continuar por el pasadizo de tu izquierda, pasa al 20.
