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Recurriendo a todas tus reservas de fortaleza corres por el pasadizo espoleado por el rechinar de los dientes de la fiera. De pronto, un muro te cierra el paso y el pasadizo tuerce a la derecha. Doblas el recodo a toda velocidad, raspándote el hombro con la esquina. Experimentas un agudo dolor y tienes que hacer grandes esfuerzos para mantenerte en pie, pero en seguida te ves obligado a detenerte: el pasadizo está bloqueado. Delante de ti, brillan a la débil luz enormes burbujas que flotan lánguidamente en el aire, subiendo y bajando. Una suave brisa las impulsa hacia ti.
Un gruñido y el chocar de garras contra la piedra te indican que el lobo está a punto de aparecer por el recodo.
Si quieres apartar las burbujas para seguir avanzando por el pasadizo, pasa al 84.
Si deseas quedarte donde estás y luchar contra el lobo, pasa al 245.
Si decides abrirte camino a través de las burbujas con ayuda de la espada, pasa al 218.
