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Te precipitas dentro del foso, donde te envuelve una oscuridad total. Durante unos momentos que te parecen durar una eternidad caes a una velocidad terrorífica y después pierdes el conocimiento. Esto es para ti una bendición, pues te ahorra la espantosa agonía de ser quemado vivo cuando tu cuerpo se sumerge en una poza de lava a más de tres mil metros de profundidad.
Tu vida y tu misión hallan aquí un trágico final.
