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Pisando con precaución sobre los cascotes enlodados, te paras un instante para recuperar el aliento y examinas la ruinosa fortaleza de Kazan-Oud. La vista es desoladora. Sólo permanecen intactos los muros de piedra, cubiertos de enredaderas y moho. Un gran incendio ha debido de destruir el interior de la fortaleza, produciendo una total devastación.
En el centro de la fortaleza se alza la torre del homenaje, que todavía constituye un imponente baluarte y que parece aún más aterradora debido a los constantes relámpagos de luz verdosa. La puerta de madera que conduce al Gran Salón está quemada y recubierta de hongos y entre las losas agrietadas crecen formas arbóreas de puntiagudas espinas como alambres retorcidos. Cuando te dispones a entrar, un movimiento en el aire sobre tu cabeza te detiene. En la puerta aparece una horrible figura de llameantes ojos rojos. La sangre se te hiela en las venas al volar la figura encima de ti como un torbellino. Giras para ver cómo flota en el aire: con una mano agarra ahora una gran cadena a cuyo extremo está sujeta una bola con tremendos pinchos. La figura lanza un grito inhumano y la bola se precipita sobre tu desprotegido rostro.
Si posees la disciplina del Magnakai de la Pantalla Psíquica, pasa al 38.
Si no dominas esta disciplina, debes prepararte para defenderte, pues no tienes tiempo de eludir el súbito ataque. Debido a su rapidez, tienes que restar 3 puntos de tu DESTREZA EN EL COMBATE durante los tres primeros asaltos (a no ser que poseas la disciplina del Magnakai del Arte de Cazar).
Oudakon: DESTREZA EN EL COMBATE 20 RESISTENCIA 29
Si vences en la lucha, pasa al 5.

