Muerte en el Castillo

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Cuando cruzas a través de la luz roja, un estremecimiento te recorre el cuerpo agarrotándote los músculos y dejándolos doloridos. Los brazos y las piernas te pesan anormalmente y te cuesta un gran trabajo moverlos y avanzar. De repente el suelo retiembla y una gran losa se eleva cerrándote la salida. Un agudo silbido resuena en tus oídos.

Percibes un olor extrañamente acre. Cuando te das cuenta de que el lugar se está llenando de un poderoso gas somnífero arrojado por unos agujeros escondidos en el techo, ya has empezado a sucumbir a su irresistible poder.

Pasa al 165.

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