Muerte en el Castillo

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Tu orden empieza a surtir efecto y rápidamente se te calma el dolor. Sin embargo, la lengua flexible de la criatura sigue apretándote el cuello. Recoges el arma del suelo de negra y ardiente arena y de un golpe le cortas la punta de la lengua a la esfera. En vez de sangre, o lo que podría pasar por sangre en el cuerpo del monstruo, surge una llama chisporroteante. El cerebro deja de moverse y se queda suspendido en el aire sobre la arena, mientras la llama devora el delgado filamento de carne.

Pasa al 170.

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