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Latiéndole con fuerza el corazón, corres lo más velozmente que te es posible hacia el refugio de la base rocosa de Kazan-Oud. Llegas sin aliento a la negra y reluciente pared, en cuya escarpada superficie descubres una fisura. Estás a punto de entrar en ella cuando el crujido de algo que se desliza en el interior te hace dudar.
Si quieres penetrar en la fisura, pasa al 16.
Si prefieres seguir caminando por la playa, pasa al 173.
