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El bloque de piedra se desmorona al tercer golpe y sin perder tiempo te introduces por el agujero y vas a parar a un túnel toscamente excavado en la roca. El túnel es oscuro y húmedo, pero el techo ya no está cubierto por el dosel de niebla y estás seguro de que has escapado del laberinto.
El túnel da vueltas y más vueltas como una gigantesca serpiente hasta que llegas a una pared hecha de tablones. La madera está podrida y sin dificultad consigues abrirte paso al corredor abovedado del otro lado. Ese corredor está mucho más limpio y seco y avanzas por él fácilmente hasta un cruce.
Si posees la Disciplina del Magnakai del Sentido de Orientación, pasa al 330.
Si deseas seguir por el pasadizo de la izquierda, pasa al 20.
Si prefieres continuar por el pasadizo de la derecha, pasa al 92.
