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Mientras examinas la horrible mano, esta salta de repente hacia tu rostro. Gritas de terror, dando instintivamente golpes con los brazos para desviar el ataque. La golpeas duramente de tal forma que sale despedida dando vueltas hacia las columnas verdes y el pasadizo que hay al otro lado. Al cruzar entre las columnas, la mano explota: ha chocado con una barrera invisible de energía destructora que fluye entre ambas columnas. Cuando la mano se desintegra en miles de diminutos fragmentos, sientes una gran alegría: ¡por fin la has vencido!
