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Tu golpe mortal hace doblarse al Oudagorg, cuya cabeza desaparece en el techo neblinoso. Resuena un chasquido ensordecedor cuando un rayo azul rodea como una serpiente su horrible cuello, a la vez que un hedor a carne quemada llena el corredor. La criatura se contorsiona violentamente durante unos minutos y, cuando su horrible danza termina, ves que el dosel de niebla se ha desvanecido. Encima de ti hay una pasarela desierta y una plataforma metálica de observación.
Si quieres trepar al cadáver del Oudagorg y desde él encaramarte a la plataforma,pasa al 294.
Si prefieres trepar sobre el cadáver del gusano y continuar por el corredor, pasa al 46.
