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Con manos temblorosas te agarras a la cuerda resbaladiza y te esfuerzas por sujetarte con los pies para no escurrirte y caer en las encrespadas aguas. Se oyen los chasquidos de maderas astilladas cuando el bote se hace añicos y se hunde en el lago sin dejar rastro. De repente, una sacudida hace vibrar la cuerda a la que estás sujeto y de las negras aguas emerge la cabeza de una serpiente. Después se inclina y se retuerce, abriendo la mandíbula provista de dientes largos y afilados como cuchillos y fijando en ti sus ojos ciegos. Estás abrazado al cuerpo de un mortífero Lekhor que se apresta a atacarte.
Si quieres soltarte y lanzarte al agua, pasa al 325.
Si prefieres sacar tu arma y defenderte del venenoso ataque, pasa al 76.

