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Utilizando el poder de tu Disciplina del Magnakai, tomas aliento y lanzas un grito formidable y sostenido. Después vas elevando el tono hasta que deja de ser perceptible por tu propio oído, mientras el sudor te baña la frente. De pronto los murciélagos aúllan al unísono y comienzan a revolotear aturdidos, golpeándose contra los muros y el techo: tu grito les ha trastornado los sentidos. Cuando los escasos supervivientes se alejan desapareciendo en la oscuridad, dejas de gritar y bajas la escalera rápidamente. (Si has empleado la Disciplina de la Acometida Psíquica, no tienes que restar puntos de tu RESISTENCIA).
