Muerte en el Castillo

159

Avanzas sobre las losas de reluciente mármol del Salón del Trono de Zahda. Tus pisadas resuenan en las gradas circulares al acercarte al foso central. El salón está desierto y sólo las crepitantes llamas que rodean el pináculo de hierro arrojan alguna luz.

-¿Te atreves a desafiar el poder de Zahda? -retumba una voz en la oscuridad del techo, una voz que la amplitud del salón vuelve atronadora.

Un rayo de luz cegadora que sale del trono te envuelve con su extraña luminosidad.

-¿Te atreves a enfrentarte al señor de Kazan-Oud?

Tratas desesperadamente de escapar del rayo deslumbrador, pero no puedes moverte. Tus músculos y nervios están entumecidos, paralizados por el rayo de Zahda.

-Conozco tu propósito. Tu identidad me ha sido revelada en el laberinto. Eres el Señor del Kai llamado Lobo Solitario -la voz denota ahora ira e indignación-. Has venido a robarme lo que me pertenece. Por semejante crimen sólo puede haber un castigo: la muerte.

Una ráfaga de pura energía que emana del trono se lanza sobre ti como un sol ardiente. Una bola de fuego abrasador te consume destruyéndote por completo y para siempre.

Tu vida y tu misión hallan aquí un trágico final.

Project AonMuerte en el Castillo