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Sacas del bolsillo de tu túnica el Petardo y lo arrojas con todas tus fuerzas contra el pedestal. Al estallar el Petardo, suena un gran estruendo y una brillante llamarada envuelve el pedestal. Pronto prende a la mano, que se retuerce a medida que las llamas se apoderan de su repugnante carne y un humo negro y acre la ennegrece.
Si quieres apartarte y esperar a que las llamas se consuman, pasa al 128.
Si prefieres atravesar el fuego y seguir adelante por el pasadizo del otro lado, pasa al 284.
