Muerte en el Castillo

14

El ladrillo se desliza hacia dentro y la puerta secreta se abre. Ante ti aparece un feo enano barbudo, vestido con un sucio jubón de terciopelo negro. Sus ojos cerdunos hacen un guiño malévolo, mientras levanta un tubo de bronce y te apunta con él a la cara.

-Dulces sueños -dice.

Del tubo sale disparada una nube de vapor helado que le da de lleno en el rostro. Retrocedes vacilante, tosiendo y experimentando una sensación de ahogo a medida que el vapor se introduce en tus pulmones. Cuando caes en la cuenta de que has inhalado un potente gas somnífero, ya estás sucumbiendo a su irresistible poder.

Pasa al 165.

Project AonMuerte en el Castillo