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Un relámpago en zigzag ilumina el tejado ruinoso de Kazan-Oud que, durante un segundo, parece el esqueleto de un lagarto gigantesco. A la luz de otro relámpago divisas los centenares de ventanas de la fortaleza que te miran como ojos vacíos, bordeados de fragmentos de cristales rotos. Una hilera de gárgolas talladas en piedra adornan los negros muros sobresaliendo por encima del malecón. Sujetas a sus bocas hay argollas de hierro oxidado, de las que cuelgan cuerdas manchadas de cieno. Junto al malecón, el agua tiene profundidad suficiente como para que atraque un barco de gran calado, pero el oleaje te hace cada vez más difícil controlar la pequeña embarcación.
Sientes un nudo en el estómago cuando las olas amenazan con estrellarte contra el malecón.
Si posees la Disciplina del Magnakai de la Adivinación, pasa al 57.
Si quieres dejar de remar e intentar agarrarte a una de las cuerdas, pasa al 203.
Si decides abandonar el bote y nadar hacia unas rocas que hay más al oeste, pasa al 325.
