Muerte en el Castillo

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Salvas la losa de un salto y te adentras en el sinuoso túnel. Un viento cálido y húmedo sopla a lo largo de ese pasadizo de abruptas paredes, llevando un olor rancio a azufre y podredumbre. Durante más de una hora avanzas por el túnel, saltando por encima de las piedras del accidentado suelo y procurando no pisar a gusanos azulnegruzcos que, cuando tu luz invade su oscuro mundo, se deslizan dentro de hendiduras de la roca.

[ilustración]

Por fin el túnel desemboca en una cámara de forma oval. Una escalera cubierta de telas de araña asciende hasta una trampilla abierta en el techo. Por ella se filtra el pálido y familiar resplandor verdoso del escudo de energía. A los pies de la escalera yacen los restos desmoronados de un cuerpo revestido parcialmente por una armadura. La mano esquelética agarra aún una espada herrumbrosa y de la base del cráneo sobresale la empuñadura de hueso de una daga.

Si decides subir la escalera hasta la trampilla abierta, pasa al 93.

Si eliges examinar más detenidamente los restos del cadáver, pasa al 199.

Si prefieres abandonar la cámara y continuar avanzando por el túnel, pasa al 318.

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