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El crujido de la puerta despierta al hombre, que va a acurrucarse en el rincón más lejano de su apestosa jaula. Tiene los ojos turbios, como vidrio deslustrado, y en la cara y las manos lleva las señales de una grave enfermedad.
Si posees la Disciplina del Magnakai de la Medicina, pasa al 192.
Si no dominas esta habilidad, pasa al 247.
