Muerte en el Castillo

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Corres hacia tu compañero herido y descubres que todavía está consciente, aunque ha perdido mucha sangre. Utilizando tu habilidad, le curas la herida lo mejor que puedes, pero ésta es profunda y grave y sólo puedes prolongarle la vida unos minutos como máximo. Le hablas de tu misión y de la ayuda que los Ancianos Magos te han prestado y que te ha permitido entrar en Kazan-Oud. Cuando le cuentas tu viaje por aire a Herdos en la nave celeste de lord Paido, observas que sus ojos se empañan de lágrimas al reconocer ese nombre.

-Me llamo Kasin -dice con tristeza-. Lord Paido es mi hermano.

Reparas entonces en el parecido de sus penetrantes ojos y de su mandíbula cuadrada.

-Estoy acabado, Señor del Kai -continúa diciéndote; tiene el rostro bañado en sudor-, pero puedo y quiero ayudarte en tu misión. Escucha atentamente. Allí, detrás de un tapiz, hay un pasadizo secreto. Conduce al trono de Zahda. Sobre el trono está la Piedra de la Ciencia de Herdos. Pero ten cuidado. Zahda la ha acoplado a una gema mágica del reino de Naaros. Él mismo extrae su poder de esa maldita gema. Si quieres triunfar, primero debes destruir la gema de Naaros o perecerás. Por desgracia, no puedo ayudarte a escapar de Kazan-Oud. pues fui capturado mucho antes de alcanzar la superficie. Pero si llegas a la playa, dirígete al viejo malecón de piedra. Debajo de sus escalones escondí mi barca.

Te aprieta la mano con la suya cuando un ramalazo de dolor le sacude todo el cuerpo.

-Si regresas a Elzian -balbucea-, dile a mi hermano que mi muerte no ha sido inútil... Que los dioses te protejan, Lobo Solitario.

Sus ojos se cierran definitivamente y tú prometes que su valentía pervivirá en el recuerdo de los vakeros, sus bravos compañeros de armas.

Pasa al 282.

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