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El guardia te arrebata de la mano la tarjeta azul y después se dirige a la pared posterior de la que descuelga una antorcha encendida. Sosteniendo la antorcha en alto, vuelve a tu lado y examina primero la tarjeta y luego tu rostro.
-Entre -gruñe arrugando la tarjeta en su puño peludo.
Espoleas a tu cansado caballo y atraviesas la puerta de la ciudad.
