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Cuando destruyes al último de los esqueletos descarnados, adviertes que la lucha se ha propagado al otro lado de los muros del cementerio. De las profundidades de una cripta abierta sale un ejército de zombis que se lanzan contra los jinetes, derribando de los caballos a los aterrados guerreros. El conjuro de Roark ha escapado a su control: ninguna criatura viviente se ve libre del terror que ha desencadenado.
El hidalgo da media vuelta y escapa al galope, cegado por el pánico y abandonando a sus secuaces en manos de los espeluznantes zombis. Cuando Roark desaparece, el tenebroso torbellino se difumina poco a poco y los seres de ultratumba se convierten en polvo que la brisa del atardecer dispersa.
Acudes presuroso en ayuda del viejo mago, que yace mortalmente herido en el suelo, aplastado bajo el cuerpo de su caballo muerto. Cuando le levantas la cabeza, parpadea y abre los ojos, y sus labios manchados de sangre susurran en un último esfuerzo:
-Calle... del... Latón...
Si posees la Disciplina del Magnakai de Medicina, pasa al 216.
Si no posees esa Disciplina, pasa al 46.
