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El tabernero está separando a dos soldados borrachos enzarzados en una pelea. La forma de hacerlo es breve y delicada: agarra a los dos hombres por el cuello y hace chocar sus cabezas con tal fuerza que el golpe retumba por encima del ruido ensordecedor del local.
-¿La calle del Latón? -replica pensativo-. Sí, sé dónde está. Se lo mostraré.
El hombretón saca del bolsillo un trozo grasiento de papel en el que garrapatea un tosco plano con la situación de la calle del Latón. Ves que ésta se encuentra en el otro extremo de la ciudad, cerca de la muralla occidental. Aceptas el papel y el posadero acepta tu agradecimiento. Luego vuelve a resolver otra pelea con su inimitable método.
