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Ciego de odio y furor, el yawshath se lanza derecho contra ti. Descargas el golpe en el momento oportuno y con precisión mortal, abriendo en el torso de la criatura una profunda herida que la mata al instante. Pero la fuerza del golpe no es suficiente para desviar el cuerpo del monstruo, que choca contra tu pecho y te empuja a través del boquete lanzándote por el precipicio a tu perdición.
Tu búsqueda y tu vida terminan aquí.
