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Cabalgas por un sendero fangoso a lo largo de una sierra desde la que divisas un gran puente de piedra. En la otra orilla del río se alzan las altas murallas y la atalaya fortificada de Tekaro. El único acceso a la ciudad es el puente.
Contemplas las almenas con creciente desaliento, pues están llenas de arqueros y de calderos de plomo fundido. Esqueletos calcinados de torres de asedio y cadáveres de soldados se amontonan ante las maltrechas puertas de la ciudad. Desde donde estás puedes ver las agujas de la catedral recortadas contra el resplandor de innumerables fuegos que arden en el centro de Tekaro. Si no fuera por esa maldita guerra estarías en la cripta en menos de una hora.
El sendero desciende bruscamente hacia una hilera de tiendas levantadas detrás de una muralla de tierra y troncos. Allí han sido instalados los heridos causados por los innumerables asaltos a través del puente.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Medicina, puedes detenerte y ayudar a los heridos pasando al 42.
Si no posees esa Disciplina o decides no usarla, continúa por el sendero pasando al 70.
