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Llegas a una posada, que más parece el enorme comedor de gala de un palacio. La fonda de las Espadas Cruzadas es la mayor y más ruidosa que has visto jamás. Multitud de soldados entran y salen constantemente por las gigantescas puertas y la cuadra adjunta es lo bastante grande para alojar a los caballos de todo un regimiento.
Dejas en ella el tuyo y penetras en la posada a tiempo de presenciar un singular espectáculo. El centro del local ha sido despejado para permitir que un caballo y su jinete galopen de un extremo a otro. Se hacen apuestas sobre la habilidad del jinete para ensartar frutas con la punta de la lanza. Este ejercicio te recuerda en parte uno de los entrenamientos con que los señores del Kai se preparan para la batalla, pero, a diferencia de lo que ocurre en las pruebas hípicas del Kai, aquí no sólo están en juego la destreza y el honor del jinete. Forjando una hilera a lo largo del local se encuentran arrodillados diez soldados del mismo regimiento que el jinete, acusados de cobardía en la batalla. Las frutas que el jinete debe ensartar reposan sobre sus cabezas. Si éste comete el más mínimo error, los soldados perderán la vida y, lo que es más importante para los mercenarios, el dinero que el regimiento ha apostado confiando en la habilidad del jinete.
Si quieres apostar algunas Coronas de Oro en este juego mortal, pasa al 284.
Si deseas aproximarte al mostrador y hablar con una de las mozas de la fonda, pasa al 299.
Si prefieres sentarte en una de las mesas, pasa al 316.

