La Piedra de la Ciencia

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Espoleas con experta precisión al caballo, que salta con aparente facilidad. Los gritos furiosos de los guardias se mezclan con los aplausos de algunos curiosos que contemplan con manifiesto agrado tu dominio del arte de la equitación y tu audacia. Los guardias de la ciudad de Quarlen tienen fama de ser jactanciosos y engreídos. Cualquiera que consiga burlarles y escapar de ellos cuenta de antemano con la aprobación de la gente sencilla. Al cabo de un rato han dejado de oírse las maldiciones y los aplausos y detienes a ti montura para examinar los alrededores.

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