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Pasas la noche sin dormir. El aullido del viento sobre la meseta de Varetta es tu única compañía mientras cabalgas a la luz de la luna por la larga y recta calzada de Soren. Cuando finalmente amanece, te encuentras en las afueras de una triste aldehuela con edificios de madera. Su único rasgo insólito es la estatua de bronce de un joven de aspecto pícaro que se alza frente a una herrería.
Si quieres examinar la estatua, pasa al 220.
Si decides ignorarla y continuar tu camino hacia Soren, pasa al 73.
