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La criatura se detiene en su avance como paralizada por una fuerza invisible. Un graznido gorgoteante se escapa de sus labios y cae de rodillas mientras busca tu flecha con sus temblorosas zarpas. No tardará en morir. Retiembla y se tambalea hasta que por fin se desploma boca arriba retorciéndose unos instantes entre el lodo y los escombros que cubren el suelo de la capilla.
