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Un dolor sordo y vibrante te taladra la cabeza cuando las palabras del jefe resuenan en tus oídos. Comprendes que eres atacado por una poderosa fuerza mental, pero tu Pantalla Psíquica detiene eficazmente ese asalto. No obstante, simulas sufrir una gran angustia confiando en que el jefe crea que te ha vencido. Todos los fieles de la procesión parecen disfrutar con tu aparente sufrimiento y tus gritos suenan como música celestial en sus oídos. Avanzan hacia ti desenvainando ocultas dagas y rodeándote.
Si deseas eludir su embestida, pasa al 289.
Si quieres entablar combate con estos hombres malvados, pasa al 194.
