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Los barrotes entrecruzados que cierran la boca de la alcantarilla dejan un hueco lo bastante grande como para que pases con facilidad por él. El agua fétida que sale a través de esa reja contiene toda suerte de desechos, un auténtico festín para ratas y sabandijas. No obstante, a medida que te internas en el túnel, compruebas que la alcantarilla está completamente libre de ratas. De hecho parece que no hay en ella el menor resto de vida. Agujeros circulares aparecen en el techo a intervalos regulares, pero son demasiado pequeños y resbaladizos para que puedas trepar por ellos. Quince minutos después de entrar en la alcantarilla, llegas a una confluencia donde dos nuevos canales desembocan en el túnel principal.
Si deseas continuar de frente, pasa al 269.
Si quieres entrar en el canal de la izquierda, pasa al 318.
Si prefieres internarte por el canal de la derecha, pasa al 339.
Si tienes un Mapa de Tekaro, pasa al 235.
