La Piedra de la Ciencia

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Ayudas al capitán a llevar sus compras, que llenan dos cajones de madera. Al salir de la farmacia te dice que está impaciente por volver al barco. Sus hombres son buenos soldados, pero malos marinos. Teme que sin su vigilancia y dirección hayan descuidado el trabajo y se hayan emborrachado. Pero sus temores resultan infundados. Cuando llegáis al muelle, el Kazonara está equipado y listo para zarpar.

-¡Soltad velas! -grita el capitán disfrutando de la novedad de gobernar un barco-. Llegaremos a Rhem al anochecer.

Sus palabras se cumplen al pie de la letra. Cuando la oscuridad se cierne sobre el Slorn, arribáis al puerto de Rhem.

Pasa al 124.

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