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Conteniendo el aliento esperas a que el enemigo se acerque. Cuando el último jinete entra en tu campo de visión, sales de tu escondite y le atacas con mortal efectividad. El jinete intenta levantar el escudo para parar tu golpe, pero no logra hacerlo a tiempo de salvar la vida. Cuando se desploma en el suelo, cortas de un tajo las riendas del caballo de Cyrilus que están atadas a su silla. Después te alejas el camino llevando a remolque al mago inconsciente.
