189
El comerciante de rostro afilado te invita a sentarte a su mesa. Sus ojos astutos se estrechan ante la idea de hacer un provechoso negocio. Le dices que necesitas cierta informaron y que estás dispuesto a pagar por ella un precio razonable. Te pregunta qué clase de información buscas y, cuando le comunicas que deseas saber cómo puedes ir a la calle de Latón, su expresión interesada cambia de repente.
