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Después de atar el caballo a una barandilla subes los torcidos escalones que conducen a la puerta de la cabaña donde se despacha cerveza. Cyrilus anuncia su llegada golpeando la puerta de Denka con el bastón y pidiendo a gritos a su hermano que le abra. La creciente impaciencia con que aporrea la puerta te hace sonreír. Si su hermano es como él, probablemente esté durmiendo.
La cabaña en la que has entrado parece desierta, pero al acercarte al mostrador descubres a un hombre sentado sobre un taburete, medio dormido y con una jarra de cerveza en la mano.
Si quieres despertarle, pasa al 93.
Si prefieres servirte tú mismo cerveza de un barril que hay en el mostrador, pasa al 266.
