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La daga te arranca un mechón de pelo de la cabeza antes de clavarse varios centímetros en la barandilla de madera. Tu rápido movimiento sorprende y acobarda al pirata, que pierde el equilibrio cuando le atacas saltando sobre él. Antes de darse cuenta de lo que le ha golpeado, cae por la borda en las frías y profundas aguas del Storn.
