135
Cabalgas entre hileras de ídolos tallados en piedra cuyas bocas sostienen antorchas que iluminan la ancha avenida. Esta se encuentra atestada de mercenarios de todas las razas y nacionalidades, que charlan jactanciosos o simplemente dormitan en las sombras. Al final de la avenida llegas a un cruce donde está sentada una mujer andrajosa que tiene en brazos a un bebé llorón. Cuando pasas delante te tiende una mano mugrienta pidiéndote una limosna para dar de comer a su hijo hambriento.
![]() |
||
Si quieres detenerte y dar unas Coronas de Oro a esa pobre mujer, pasa al 333.
Si decides no prestarle atención y seguir tu camino, pasa al 279.

![[ilustración]](small12.png)