El Desierto de las Sombras

El Principio de la Historia

Eres Lobo Solitario, el último de los Señores del Kai de Sommerlund y único superviviente de la matanza que los destruyó durante una encarnizada guerra con vuestros inveterados enemigos, los Señores de la Oscuridad de Helgedad.

Es pleno invierno en tu país nórdico y un manto de nieve que llega hasta las rodillas de los viandantes cubre las calles de Holmgard, la capital de Sommerlund. Un mensajero te lleva al monasterio, en la montaña, un pergamino firmado y sellado de propia mano por el rey Ulnar. Al leer el mensaje del rey te quedas sorprendido: el rey te pide que le ayudes a resolver un problema urgente que él califica de «gran importancia diplomática». Parece una extraña petición para ser hecha a un guerrero cuyas cualidades son más aptas para luchar en el campo de batalla que para parlamentar con enviados extranjeros. No obstante, obedeces al requerimiento regio y, cuando llegas a la capital, te es explicado todo el asunto.

El Zakhan de Vassagonia, el gobernante imperial de este imperio del desierto, ha enviado a Sommerlund a su más fiel embajador para proponer un tratado de paz entre los dos países. Tú eres el encargado de firmar el tratado en nombre de tu país. La razón de ello es fácilmente comprensible.

Hace menos de un año, un noble renegado de Vassagonia, llamado Barraka, atacó con su ejército de bandidos la provincia sommerlundesa de Ruanon. Esta ciudad minera y gran parte del territorio circundante fueron invadidos y arrasados. Muchos de sus habitantes perdieron la vida y muchos más fueron hechos prisioneros y forzados a trabajar en las minas de las montañas de Maaken. Cuando el convoy regular de Ruanon no llegó a la capital, el rey te envió a ti para que investigaras qué había ocurrido. Se siguió una gran batalla en la que derrotaste a Barraka en mortal combate. Sin tu valor y tu destreza la seguridad de Sommerlund y de todos los Lastlands se habría visto amenazada por un grave peligro.

-Su majestad, el Zakhan, está muy disgustado por la vil traición de Barraka y desea restablecer la amistad y la confianza entre nuestros dos países. Os pide que enviéis al guerrero del Kai Lobo Solitario a firmar un tratado de paz con él en el Gran Palacio de Barrakeesh -dice entre gemidos el emisario del Zakhan, arrodillado a los pies del rey Ulnar.

El rey se levanta de su trono, pudiendo a duras penas ocultar el desagrado que le produce el servil enviado. Se vuelve para mirarte y te ordena que le sigas a su antecámara privada.

-No guardo ninguna simpatía hacia ese reino del desierto, Lobo Solitario, pero aún me agrada menos la perspectiva de una guerra. El Zakhan es viejo y débil y no tiene hijos que puedan sucederle en el trono cuando él muera. Barraka no era más que uno de los numerosos nobles despiadados que esperan como chacales la oportunidad de tomar el poder. Temo que su impaciencia les impida dejar que el Zakhan muera de muerte natural. Es posible que el tratado no garantice la paz con Vassagonia una vez que el Zakhan haya muerto, pero al menos nos dará un tiempo precioso para reforzar nuestra frontera meridional.

El rey te conduce a una ventana y te señala el puerto, apenas visible a través de la nieve que cae. En el muelle está anclada una galera de Vassagonia.

-Lobo Solitario, ve a Vassagonia, firma el tratado y vuelve rápidamente. Aun con la promesa de paz, temo que la sombra de la guerra se cierna sobre nosotros antes de fin de año.

Dices adiós a Holmgard en ese crudo día de invierno, con la seguridad de que volverás antes del deshielo. Pero mientras contemplas cómo las torres de Holmgard desaparecen entre los copos de nieve, no puedes sospechar los peligros que te aguardan en Vassagonia.

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