El Desierto de las Sombras

90

Entras en un gran vestíbulo construido con bloques de mármol rosado y blanco. Un hombre vestido con una blanca túnica está sentado junto a la puerta en la pared opuesta. Lee un pergamino que sostiene muy cerca de los ojos. No te ha visto entrar en los baños, pero pronto va a «sentir» tu presencia.

ilustración

-¡Por el Majhan! -grita-. Hueles peor que un baknar.

Te arroja una toalla y te señala la puerta.

-Sigue mi consejo -protesta tapándose la nariz con los dedos-. No te desnudes. Tu ropa necesita un baño tanto como tú.

Aprietas los dientes anticipándote al momento en el que descubra que no eres un vassagoniano. No obstante, el hombre vuelve a leer el pergamino acercándoselo a sus ojos miopes. Sonríes al comprender que no ve lo suficiente para advertir que eres extranjero.

Al otro lado de la puerta hay una larga sala a la que se abren a intervalos regulares pequeños compartimentos, cada uno de ellos provisto de un baño hundido en el suelo. En los baños fluye constantemente agua perfumada que después desagua en el Baga-darooz. Decides seguir el consejo del encargado de los baños y te sumerges vestido en el agua fría. Ves junto al baño un gran jarrón de loza, lleno hasta el borde de un aceite purpúreo, traslúcido.

Si posees la disciplina de Curación, pasa al 6.

Si quieres echar un trago del aceite purpúreo, pasa al 41.

Si deseas frotarte la piel con ese aceite, pasa al 103.

Si decides ignorar el aceite, pasa al 71.

Project AonEl Desierto de las Sombras