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Una hilera de árboles toa arrojan una sombra que esconde tu sigiloso avance. El rastrillo de hierro está bajado y sólo una pareja de soldados montan guardia en el interior, donde normalmente habría diez veces ese número. De repente se oye un chirrido metálico al levantarse lentamente el rastrillo. Los guardias se retiran para dejar salir del Palacio a una tropa de caballería.
Cuando los jinetes pasan al galope, los caballos levantan con sus cascos una enorme nube de polvo que cubre a los desdichados guardias de la cabeza a los pies. Los guardias tosen y escupen y se dirigen corriendo a un abrevadero para aclararse la garganta. El rastrillo sigue abierto y la puerta indefensa.
Si posees las disciplinas de Camuflaje y Caza, pasa al 170.
Si decides tratar de entrar a hurtadillas mientras los guardias están bebiendo, pasa al 86.
Si prefieres atacarlos ahora que te dan la espalda, pasa al 119.
