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Un guardia de rostro cruel permanece de pie con un látigo en la mano delante de la puerta de las cocinas. Disfruta intimidando a los esclavos que entran y salen, azotándoles con el látigo y maldiciéndoles soezmente. Comprendes que es demasiado arriesgado enfrentarte al guardia y concentras tu atención en las ventanas de las cocinas. El guardia está muy entretenido golpeando a un desdichado esclavo al que se le ha caído un cesto de frutas y no ve cómo atraviesas corriendo los jardines y te subes de un salto a una alta y oscura ventana rematada por un arco. Con horror descubres a dos guardias sentados en el interior de la cocina, justo debajo del alféizar de la ventana a la que te has encaramado. Sólo con levantar un poco la vista te descubrirían.
Si deseas saltar de nuevo a los jardines del Palacio y tratar de entrar en el edificio principal a través de la sala de trofeos del Zakhan, pasa al 149.
Si prefieres atacar por sorpresa a los guardias sentados en la cocina antes de que adviertan tu presencia, pasa al 124.
