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En tu interior comienzas a desesperar. La calle se vuelve cada vez más estrecha y más repugnante a medida que avanzáis por ella. Un gato esquelético se cruza como una exhalación en vuestro camino, perseguido de cerca por un golfillo no menos flaco: la daga que éste lleva en una mano parece indicar que trata de conseguir la cena.
Estás a punto de desistir en tu empeño y sugieres a Banedon que deberíais volver a la bifurcación, cuando la calle tuerce abruptamente a la izquierda. Una señal en la pared de enfrente apunta hacia el mercado Dougga.
Si quieres seguir esa señal, pasa al 376.
Si decides volver a la bifurcación y tomar la otra calle, pasa al 216.
