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Saltas al jardín, escapando a la muerte por una fracción de segundo. Dardos de ballesta rebotan en los picos envenenados y cruzan el aire. Su silbido se desvanece poco después.
El jardín exhala la fragancia de plantas y flores exóticas que rodean un artístico estanque de aguas azules y profundas. Es un bello espectáculo, pero no te atreves a detenerte a gozar de él. Los guardias de Palacio están convencidos dé que te atraparán y debes seguir adelante.
Frente a ti, detrás de una hilera de árboles, una escalera asciende hasta una pequeña puerta que hay en el muro de la parte superior del Palacio. A tu derecha, un túnel de ramas serpentea entre árboles y arbustos.
Si posees la disciplina de Rastreo, pasa al 220.
Si no posees esa disciplina del Kai, puedes subir la escalera que lleva a la pequeña puerta pasando al 352.
También puedes internarte por el sinuoso sendero entre los árboles pasando al 391.
